El pasado martes 8 de Abril, mis alumnos del taller de narrativa que imparto, leyeron sus textos en el programa radiofónico que Carlos, yo y otra maestra (Indira Villanueva) coordinamos en Radio Universidad de Oaxaca. Para mí, la literatura es un proceso vivo, que mira hacia adelante. No es un juego museológico, de catalogar hasta el cansancio lo que otros han realizado. Tampoco, de comparar hasta la locura tal autor con otro, o tal periodo literario con otro. El arte, como me decía mi maestro de flamenco Arcadio Carbonell, no existe. Por tanto, no hay nada que desentrañar, no hay nada que analizar, que criticar. El arte no existe si no lo hacemos AHORA, en este tiempo presente. El arte no existe si no se da ese maravilloso fenómeno de que alguien grite, baile, pinte o escriba lo que siente, y que otro se ponga, a ver o a escuchar lo que le dicen. Pues bien, la mañana del pasado martes, les envié a mis alumnos el siguiente correo electrónico, que ahora comparto en mi blog.
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Mis queridos alumnos de Narrativa:
Les pido que no se pongan nerviosos para la lectura del día de hoy. Si de algo se trata la vida, y en especial el arte, es del hecho de disfrutar cada segundo, cada experiencia, cada molécula del aire que respiramos. Por lo tanto, no hay que ponerse nerviosos de compartir eso que tanto amamos, la literatura. Antes que nada, recuerden que son creadores, que al inscribirse a este Taller tomaron la decisión de encontrar en las letras un medio de expresión (no un medio de pretensión, o un sistema para sentirse sabihondos, o una "muleta para un ego malherido"). Son creadores, no repetidores de las palabras de los demás. Son escritores (unos más en ciernes que otros), y significa que más que aprenderse de memoria el diccionario o la historia de la literatura, han tomado la decisión de atreverse a exhibir sus emociones, sus sentimientos, su vida interior. Eso debe ir acompañado de un alto grado de valor al compartir lo escrito. Eso debe ir acompañado de una práctica constante, de una creación constante, y de un perpetuo compartir sus escritos con los demás.
Valor y perseverancia. Son las cualidades que comparten los escritores con los exploradores, con los héroes, con los que escalan montañas, con los que fundan naciones. También con los locos. También con los grandes avatares como Jesucristo o Buda, o con un humilde pescador japonés que realiza su labor día con día. Por eso no cualquiera puede realmente escribir. Por eso a algunos les da pulmonía ante el primer aguacero.
Y por eso, también, muchos escritores fueron formados y forjados en otras disciplinas, porque para escribir se necesita el rigor de un abogado como Tagore, la meticulosidad de un mecánico como Hesse, la vivacidad de un actor como Fo, o la destreza de una pianista como Jelinek, todos ellos galardonados con el Nobel en literatura. Discúlpenme, pero pensar que estudiar literatura te da la llave maestra para escribir, es igual a pensar que una persona que lea libros de medicina pueda entrar al quirófano a operar. Por eso digo, ESCRIBAN, muevan los dedos y las neuronas, pues esa es la única manera de ser escritor: escribir y analizar hasta el cansancio sus propios procesos creativos.
Y como entre creador y público no debe haber intermediarios (léase críticos de ocasión, o quienquiera que lleve el pan a su mesa a costa de los escritores), para eso se planean eventos como el de hoy en la noche. Una lectura pública, debe ser el enlace directo entre el escritor y su destinatario. Los invito a disfrutar del fenómeno único de expresarnos, de decirnos lo que llevamos dentro, de conocernos y dejar que se conozcan esas voces que nos hablan en poesía, o nos narran bellas historias. Dejemos que esos personajes, o el personaje que somos nosotros, se exprese hoy en la noche. Vivamos ese momento.
Me despido, por el momento. Nos vemos entonces, hoy en la noche.
Con todo mi cariño,
Isis.




