Envuelta en la maraña cultural
que combina machismo y paroxismo patriarcal,
género fémino, disminuido, arrinconado a su suerte,
voz de mujer, ahogada en el caos de la miseria
que me circunda, sorda y ceñuda,
que da la espalda,
pero atosiga cuando le da la gana.
Tercermundismo de a peso, burdo, cotidiano,
se desliza por la acera mal parida, mal partida, mal construida,
no existe eco para una voz que aúlla nuevas letanías
en el estruendo de repeticiones, tradiciones,
podridos mitos y costumbres
podredumbres de lo mismo,
del abismo que existe entre lo ajeno y lo mío.
Ya no hablo… grito,
alarido que parece mueca o máscara, lamento,
que mi voz brinque montañas,
que se aleje de esta cárcel de ignorancia,
de provincia lapidaria,
que se pierda,
que ya no vuelva, que encuentre mis sueños,
mi vestido,
mi antigua gana de recitar versos y sentencias,
que se lleve muy lejos los últimos rescoldos de belleza
que aún conserven mis sonidos…
(Isis Estrada Quintero © 2007.)




