A mi hermana mayor, Alba Luz Estrada, quien por su valiente delicadeza, sutil fortaleza, a sido para mí ejemplo, modelo, guía…
Ahora ya nacimos.
Fuimos lanzados sin preguntarnos siquiera
al ruedo de la vida,
sin capote ni espada,
ya lanzamos el grito de llegada,
ya bebimos del polvo y de la lágrima.
Ahora ya estamos
no es preciso dudar, ni preparar huida;
desde el primer segundo,
y hasta el último aliento,
aquí permanecemos;
ésta es nuestra cárcel o vergel,
palacio o ruina.
¿Tejeré mis horas de quejidos,
o permaneceré serena a la intemperie?
¿Cubriré mi desnudez de lamentos,
o crearé bellos poemas
para ataviar los días?
No hay marcha atrás,
camino de una vía es nuestra vida,
crecer o perecer,
aprender o morir,
sobrevivir las propias deficiencias.
Con el faro del claro pensamiento
y la brújula del bueno sentimiento
me embarcaré hacia el mar de la vivencia,
bajo brillante sol o tempestades,
con viento a favor
o entre el fiero rugir de huracanes,
no temblará mi mano para izar las velas;
pues como marino ante las lides
recio, imperturbable,
no hay forma ni pretexto, de desertar la nave.
Ahora ya estamos,
no hay marcha atrás.
Hasta el postrero aliento,
o latido,
hasta el último momento,
tomando esta vida por los cuernos,
sin dudar siquiera,
me viviré la vida hasta la muerte.
Ahora ya nacimos.
Isis Estrada Quintero ©2007.




